Los sitios rojos (hotspots) globales de riqueza de especies no son congruentes con el endemismo o el grado de amenaza

Este artículo se basa principalmente en la comparación de los hotspots basados en tres diferentes criterios: riqueza de especies, especies amenazadas, especies endémicas. Se dieron cuenta de que existe poca concordancia en áreas geográficas cuando se proyectan hotspots basados en diferentes criterios. También se percataron de que los hotspots de riqueza de especies apuntaban más a zonas montañosas, mientras que los que se basaban en el criterio de endemismo o amenaza se encuentran sobre todo en islas. Esto tiene fuertes implicaciones para la conservación, porque mientras tratamos de mantener como área natural protegida una zona rica en especies, muy posiblemente estamos dejando fuera un gran número de endemismos y de especies amenazadas

Al realizar el estudio con la base de datos de aves, se dieron cuenta de que el criterio de hotspots por endemismo era el que más abarcaba especies de las otras dos áreas. Es decir, sí incluía zonas ricas en especies y también zonas con especies amenazadas. Pero tal vez este sea un caso particular y no funcione de esta manera para todos los organismos. Se necesitan más estudios y abrir un poco más el criterio para evitar basarnos únicamente en estos hotspots para crear áreas de protección natural.

Cuando surgieron los hotspots, la comunidad científica sintió que era la panacea para la biología de la conservación. Con el tiempo se fueron percatando de que esto era relativo. Desde mi punto de vista, es importante tomar en cuenta diferentes aspectos para determinar si un área puede o no ser un buen prospecto para crear un área protegida. Claro está que el criterio principal debe ser el proteger la mayor cantidad de biodiversidad posible y la más representativa. Pero existen otros factores que debieran ser incluidos y que son poco discutidos en el artículo. Por ejemplo, dado que la mayor cantidad de especies en el mundo se encuentran en países en desarrollo, también es necesario tomar en cuenta aspectos sociales para poder llevar a cabo un proyecto con éxito. Si se trata de construir una reserva en un lugar pobre en donde no se involucra a la gente y donde ésta no podrá obtener de alguna forma ganancia sobre la conservación sino más bien pérdidas, tiene una alta probabilidad de fracasar.

Por otro lado, desde un punto de vista más frío y práctico, también es importante el conservar organismos que sepamos tendrán mayores probabilidades de existir. Por ejemplo, los sistemas montañosos muy posiblemente estén ya destinados a desaparecer por factores como el cambio climático. Entonces viene el cuestionamiento de ¿qué tanto vale la pena invertir el poco dinero que se tiene para la conservación en lugares que muy posiblemente perecerán por más esfuerzo que pongamos? Pero claro que aquí también entra la ética. Tampoco es fácil dejar morir a miles de organismos simplemente porque no les vemos futuro. Entonces, en realidad el asunto de dónde invertir y dónde crear áreas naturales protegidas es algo muy controversial que vas más allá de encontrar hotspots.

Carolina Ureta

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