Davies et al 2006

Davies, R. G., C. D. L. Orme, V. Olson, G. H. Thomas, S. G. Ross, T. Ding, P. C. Rasmussen, A. J. Stattersfield, P. M. Bennett, T. M. Blackburn, I. P. F. Owens and K. J. Gaston. 2006. Human impacts and the global distribution of extinction risk. Proceedings of th Royal Society Bn273:2127-2133 

Este artículo es de gran importancia porque es el primer ejercicio que se hizo para saber exactamente donde se ubicaban los puntos de extinción de las especies a una escala global. Creo que este tipo de trabajos contribuyen al conocimiento de los procesos que se están llevando a cabo en diferentes partes del mundo. Por ejemplo, este trabajo se planteó desde dos perspectivas, la antropogénica y la ecológica, para saber cual de estas dos variables es la que más contribuye en la pérdida de especies.

Los autores utilizaron a las aves como grupo indicador de las extinciones; a las especies las dividieron en especies críticas, en peligro y amenazadas y no fueron tomadas en cuenta las otras categorías de riesgo de menos grado. Se usaron cuatro variables antropogénicas: densidad poblacional, actividad económica (GDP), extensión de uso de suelo para agricultura y urbanización. Y las variables ecológicas fueron: temperatura media anual (como medida de energía disponible), energía productiva (NDVI: índice normalizado de diferencia de la vegetación, por sus siglas en inglés), elevación y tipo de suelos.

Para realizar dicho análisis se hicieron modelos multivariados (MAM: modelo mínimo adecuado) para evitar tener variables falsas; usaron las ecorregiones propuestas por WWF; y para los estadísticos usaron una extensión del programa computacional SAS, llamada GLMM (Modelado Generalizado Linear Mezclado).

Para todas la áreas geográficas modeladas se usaron niveles de tolerancia que usualmente fueron altos a excepción de las zonas neárticas y neotropicales, donde hubo redundancia entre la densidad poblacional en el MAM neotropical no pudo ser separado el efecto de dos predoctores socio-económicos.

Otro factor importante es que la riqueza de especies amenazadas depende de la riqueza de especies total; los resultados que arrojó el análisis es que hay más riqueza en islas como Nueva Zelanda y Madagascar.

De todas las variables, las que manejan los patrones geográficos son: densidad poblacional humana; actividad agrícola y el NDVI.

Los autores mencionan que según su análisis, las áreas con mayor desarrollo económico tienen menos especies amenazadas; hecho que me parece difícil de concebir, pues al haber más desarrollo económico hay más contaminación; más áreas destinadas a la industria, etc. Habría que analizar y profundizar más este punto.

Los modelos globales generalmente sugirieron que las variables de impacto humano eran de menos importancia comparadas con los predoctores ecológicos a excepción de Australasia que predijo que las densidad poblacional era un factor importante.

Alina Gabriela Monroy Gamboa

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