Rachowicz etal 2005

Rachowicz, L. J., J-M. Hero, R. A. Alfor, J. W. Taylor, J. A. T. Morgan, V. T. Vredenburg, J. P. Collins and C. J. Briggs. 2005. The novel and endemic pathogen hypotheses: competing explanations for the origin of emerging infectious diseases of wildelife. Conservation Biology 19(5): 1441-1448

 

Los autores dan dos hipótesis acerca del origen de algunas enfermedades emergentes (en el artículo definidas como las enfermedades descubiertas recientemente aumentando en su rango de incidencia, ya se geográfica o de huéspedes o que ha evolucionado); en específico para una llamada: Quitridiomicosis que es originada por el hongo Batrachochytrium dendrobatidis; y afecta a anfibios principalmente. Esta enfermedad se encuentra presente en 100 especies de anfibios en todo el mundo y ha afectado a poblaciones llevando a algunas incluso a la extinción sobretodo en las áreas montanas.

Los primeros reportes son de Australia y Centroamérica; posteriormente se propagó a Estados Unidos; aunque en estudios históricos sobre el origen de la enfermedad se encontró que su origen puede ser el continente Africano y la enfermedad se dispersó pues muchas ranas eran extraídas pues se pensaba que éstas tenían cualidades para saber si las mujeres estaban embarazadas.

En el caso de Australia se piensa que esta enfermedad es la causante de la desaparición de catorce anuros, y que el hongo fue transmitido por un pez de acuario que fue liberado en el medio silvestre. Se ha probado que muchos patógenos pueden ser intercambiados entre los peces y los anfibios.

El hongo se contagia por zooesporas acuáticas que penetran en la piel queratinizada de las ranas o en la boca de los sapos y son sapófitos.

La primera hipótesis es la del patógeno incipiente, que establece que la enfermedad se ha extendido recientemente hacia áreas geográficas nuevas, encontrando nuevos huéspedes o especies más susceptibles. Esta hipótesis se le atribuye a la translocación de hospederos, contacto humano en áreas silvestres y a la introducción de especies exóticas.

La segunda hipótesis es la del patógeno endémico, que sugiere que ha estado presente en el ambiente pero que ha incrementado su rango de huéspedes o de patogenicidad, debido a algún cambio en el medio o porque los registros de dicha enfermedad recién se encontraron. Los cambios antes mencionados pueden ser inmunológicos, ecológicos y/o conductual tanto del hospedero como del parásito. En el ejemplo de los anfibios, es bien conocido que dichos organismos son susceptibles a los cambios ambientales (UV-B, temperatura, precipitación, etc.) que los puede dejar más indefensos pues se produce estrés en los péptidos antimicrobiales, propiciando la vulnerabilidad a enfermedades. Cabe mencionar que los cambios en el ambiente también pueden beneficiar al patógeno, haciéndolo más resistente.

Por lo que el conocimiento de ambas hipótesis puede ayudar a tomar medidas en la conservación. Es importante conocer cual hipótesis de adecua más al caso en el que estemos trabajando y para saber esto podemos hacer uso de la genética muy útil, pues también hay que tener presente que es posible que una enfermedad endémica en algunas especies o localidades es una incipiente en otras. Para el ejemplo de la quitridiomicosis se sugiere que B. Dendrobatidis es incipiente aunque falta conocer la variación genética de una cepa de dicho hongo que sea endémica.

Alina Gabriela Monroy Gamboa

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