PROYECTO SEMESTRAL ISMAEL

PERCEPCIÓN  SOBRE EL VALOR DE LA FAUNA SILVESTRE Y SUS ESTRATEGIAS LEGALES DE CONSERVACIÓN Y APROVECHAMIENTO EN DIFERENTES SECTORES DE LA SOCIEDAD.

Preparado por: José Ismael Campos Rodríguez.

Posgrado en Ciencias Biológicas, Universidad Nacional Autónoma de México.

INTRODUCCIÓN

En la actualidad, la biodiversidad enfrenta una crisis sin precedentes, marcada por el incremento desmedido de las tasas de extinción  actuales para diferentes grupos biológicos y la pérdida o fragmentación desmedida de los hábitats naturales. Hoy más que nunca, la sociedad cuenta con evidencias contundentes de que las actividades humanas han provocado la degradación de los ecosistemas naturales y comprometido la viabilidad de los procesos ecológicos y evolutivos de la biodiversidad.  Como  ejemplos ilustrativos se tiene al cambio climático, cuyos efectos comienzan a experimentarse en diferentes ecosistemas y el incremento vertiginoso del número de especies al borde de la extinción, reportado en los últimos años.

La crisis actual de la biodiversidad  ha derivado en  una creciente preocupación de la sociedad y el gobierno por la conservación del medio ambiente, que ha favorecido la implementación de acciones de conservación  de la flora y fauna silvestre.  En México, las estrategias legales de aprovechamiento y conservación de los recursos naturales se encuentran contenidas en La Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente y La Ley General de Vida Silvestre, las cuales reconocen como instrumento primordiales de sus políticas de conservación y aprovechamiento  a las  Áreas Naturales Protegidas y las Unidades de Manejo de Vida Silvestre.

Sobre la importancia de las Áreas Naturales Protegidas y su Plan de Manejo

Las Áreas Naturales Protegidas  (ANP) son extensiones de tierras y/o cuerpos de agua o mares dedicados a la protección y mantenimiento de la diversidad biológica, así como de los recursos naturales y culturales asociados. Desde de un punto de vista legal,  las ANP constituyen una forma de uso de suelo, cuya vocación primordial es la conservación de los recursos naturales y la diversidad biológica de nuestro país.  Dependiendo de su categoría, dentro de las ANP se protegen ecosistemas representativos, especies en riesgo de extinción, variabilidad genética,  procesos ecológicos y evolutivos, sitios o monumentos históricos  y prácticas tradicionales de manejo.

La operación y funcionamiento de una ANP depende de los lineamientos contenidos en su Plan de Manejo, es cual es un instrumento legal que contiene las acciones de conservación y restauración de los componentes de la biodiversidad que protege y  las actividades productivas que pueden realizarse dentro de las mismas. En su elaboración deben participar todos los sectores sociales directamente involucrados con un ANP, como son los tres niveles de gobierno (federal, estatal y municipal), dependencias oficiales y Secretarias de Gobierno (por ejemplo SEMARNAT, CONAGUA, Secretaria de Energía, CONABIO, etc.); los diferentes sectores productivos de la región, centros de investigación  y universidades públicas y la  sociedad civil organizada,  puesto que un Plan de Manejo tiene repercusiones legales sobre las actividades productivas que pueden realizarse dentro de la misma, las cuales modifican y/o restringen las posibilidades de desarrollo económico a favor de la conservación,  de las regiones decretadas como ANP.

Las Unidades de Manejo de Vida Silvestre y su función como alternativas de desarrollo sustentable en un ANP

 La fauna silvestre constituye un recurso natural susceptible de ser aprovechado económicamente. Dicho término en principio se aplica a todos los animales no domésticos,  aunque, para fines legales queda restringido a la fauna terrestre nativa, ya que la fauna acuática está sujeta a leyes  especiales. Las Unidades de Manejo de Vidal Silvestre (UMAs) son instrumentos jurídicos que buscan promover el desarrollo de alternativas de producción compatibles con el cuidado de la biodiversidad y el ambiente, mediante el uso ordenado y planificado de la vida silvestre.

Las UMAs pueden ser criaderos o predios de fomento de flora y fauna silvestre, centros de exhibición, reproducción o investigación, los cuales que fomentan la propagación de ejemplares y generación de servicios, productos y subproductos para su introducción a un mercado legal y certificado. De manera similar a las ANP, el funcionamiento y operación de una UMA se encuentra contenido en un Plan de Manejo, registrado y autorizado por la autoridad competente, el cual debe asegurar la viabilidad del manejo de los ejemplares y poblaciones de la especie de interés, junto con el hábitat en que se distribuyen.

Las UMAs han sido concebidas como instrumentos tendientes a crear oportunidades de aprovechamiento complementarios a otras actividades productivas convencionales como la agricultura, la ganadería o la silvicultura y lograr en los propietarios y legítimos poseedores de la tierra una nueva percepción en cuanto a los beneficios derivados de la conservación de la biodiversidad.

El valor  de las UMAs, radica en que se perfilan como una alternativa de desarrollo tendiente a promover la diversificación de actividades productivas en el sector rural, basadas en el binomio conservación-aprovechamiento de los recursos naturales, a efecto de lograr otras fuentes de empleo, de ingreso para las comunidades rurales, generación de divisas, valoración de los elementos que conforman la diversidad biológica y el mantenimiento de los servicios ambientales.

El valor de la fauna silvestre

Todos los seres vivientes, sus poblaciones y especies son productos de un proceso evolutivo milenario y presentan características genéticas y externas únicas, lo cual les confiere, desde el punto de vista ético, un valor intrínseco absoluto y el derecho de vivir. Debe, sin embargo, afrontarse el hecho de que el sistema de valoración que maneja la sociedad humana hacia las cosas se fundamenta en el aporte o utilidad para el hombre, es decir, en su valor tangible o económico. Tal es la realidad de los países en vías de desarrollo, como México, en donde irónicamente la desigualdad social y pobreza desmedida coexiste con una gran variedad de recursos naturales y enorme diversidad biológica.

La fauna silvestre también es valorada bajo la figura del valor de opción, el cual es la disposición de personas o sociedades para pagar por conservar un recurso potencial para uso futuro. Además,  la fauna silvestre tiene un valor ecológico, ya que todas las especies interactúan con muchas otras, según su función específica o nicho ecológico. Siendo las especies la base sobre la cual se estructuran las comunidades y ecosistemas, es razonable suponer que sí las especies desaparecen, puede comprometerse la viabilidad de comunidades y ecosistemas.

Sobre la interacción entre las Áreas Naturales Protegidas, las Unidades de Manejo de Vida Silvestre y el valor de la fauna silvestre para la sociedad 

La mejor estrategia de protección para la fauna y demás formas de vida silvestre indudablemente es su protección dentro de Áreas Naturales Protegidas, porque estás restringen sensiblemente las modificaciones al hábitat, protegiendo a las poblaciones de flora y fauna presentes en ellas. El gran reto de una ANP radica en que, deben plantearse alternativas de desarrollo económico a la gente que hábitat dentro de un ANP, ya que no es posible excluir a la gente en el funcionamiento y operación de las mismas, puesto que sus posibilidades de desarrollo y subsistencia son limitadas por las políticas de conservación necesarias para que un ANP cumpla con sus objetivos.

Las Unidades de Manejo de Vida Silvestre políticamente constituyen una opción o alternativas de desarrollo económico regional, compatible con la conservación y aprovechamiento de la vida silvestre dentro de una ANP. La aceptación  y posibilidades reales de  desarrollo de las ANPs y UMAs radican fundamentalmente en el valor que la sociedad le confiere a la fauna  silvestre, pues, en la medida que la sociedad considere que  la fauna silvestre es un recurso valioso que hay que preservar, será más fácil convencer a  diferentes sectores de la sociedad conozcan y perciban la utilidad de las UMAs, será más fácil que abandonen las actividades productivas incompatibles con la conservación de la vida silvestre y adopten alternativas tendientes a un aprovechamiento sostenible de los recursos.    

Por lo anterior, en este trabajo se considero de gran relevancia evaluar, la percepción, grado de conocimiento y credibilidad hacia las Áreas Naturales Protegidas y Unidades de Manejo de Vida Silvestre, así como la percepción de los valores de la fauna  por parte de los sectores de la sociedad, que en teoría se encuentran más vinculados  con ellos. Ya que la percepción del valor de la fauna silvestre, aunado al conocimiento o desconocimiento de los instrumentos legales de aprovechamiento, por parte de la sociedad, influye de manera decisiva sobre la eficacia de los mismos y la postura de aceptación y/o rechazo hacia ellos. El objetivo del trabajo fue el de evaluar la percepción, grado de conocimiento y credibilidad  de distintos sectores de la sociedad (pobladores de un área natural protegida, estudiantes, investigadores,  y profesionistas relacionados con disciplinas ambientales) sobre: 1) Valor e importancia de la fauna silvestre y 2) Áreas Naturales Protegidas y Unidades de Manejo de Vida Silvestre.

 

 

METODOLOGÍA

Se aplicó un cuestionario de 20 preguntas, estructurado de la siguiente forma: Sección I, Valor de la fauna silvestre. Constó de  seis preguntas enfocadas a evaluar la percepción de la población muestreada sobre el valor económico, ecológico, de opción  e intrínseco de la fauna silvestre. Sección II. Áreas Naturales Protegidas. Constó  de ocho preguntas tendientes a evaluar el conocimiento y credibilidad de los grupos muestreados sobre las Áreas Naturales Protegidas. Sección III. Unidades de Manejo de Vida Silvestre. Constó de seis preguntas tendientes a evaluar el conocimiento y credibilidad de las Unidades de Manejo de Vida Silvestre. Las preguntas realizadas se incluyen en la sección de resultados.

Los cuestionarios se aplicaron a un grupo de  42 personas, agrupadas en tres grupos:

GRUPO I. Estudiantes con formación en disciplinas biológicas.  Este grupo estuvo conformado por 12 estudiantes de carreras relacionadas con temas ambientales, principalmente biólogos o ingenieros en sistemas ambientales. Para evitar sesgos se eligió exclusivamente a alumnos del último semestre, puesto que alumnos de semestres inferiores no cuentan con la formación necesaria para opinar sobre el tema.

GRUPO II: Profesionistas en el área ambiental: Se eligieron a 13 personas con estudios de licenciatura afines al área ambiental, cuyos empleos se vinculan directamente con temas ambientales, como consultores ambientales, investigadores y profesores.

GRUPO III: Líderes de opinión de una región incluida dentro de un Área Natural Protegida: Incluye a 17 personas con formación y/o grado de estudio variable, generalmente con menor grado de estudio que los grupos I y II, que en sus comunidades desempeñan el papel de líderes y/o formadores de opinión (delegados o comisarios ejidales, educadores ambientales, maestros etc.).

Los cuestionarios fueron aplicados cara a cara o enviados vía internet a las personas encuestadas. El universo del grupo I y II se restringió a la Ciudad de México, las entrevistas fueron realizadas durante el mes de noviembre de 2008. En tanto que el universo de líderes de opinión (grupo III) se restringió  a la Reserva de la Biósfera Sierra Gorda de Guanajuato, donde se aplico encuestas en las cabeceras municipales de los municipios de San Luis de la Paz, Xichú y Victoria y en los poblados de Vergel de Bernalejo (perteneciente a San Luis de la Paz), Palomares y Ojo de Agua (en Xichú) y Espíritu Santo (municipio de Victoria), durante el mes de Octubre y Noviembre del año en curso.

 

 

RESULTADOS

A continuación se presentan los resultados de las encuestas realizadas, mismos que son desglosados por cada grupo encuestado.

Valor de la fauna silvestre

La batería de preguntas  empleadas así como el número de las respuestas de los individuos  encuestados se indican en el Cuadro 1. En términos generales, se perciben respuestas u opiniones diferentes para  cuatro de las seis preguntas realizadas,  entre los grupos con mayor nivel de estudios (grupo I y II), los cuales se encuentran fuera del Área Natural Protegida Sierra Gorda de Guanajuato y el grupo III, que se distingue por vivir dentro de ella y por tener un menor nivel de estudios.

Cuadro 1.  Preguntas y respuestas correspondientes al valor de la fauna silvestre (sección I).

PREGUNTAS

OPCIONES

GRUPO I ESTUDIANTES

(n=12)

GRUPO II PROFESIONISTAS

(n=13)

GRUPO III LIDERES SOCIALES

(n=17)

RESULTADOS TOTAL

(n= 42)

 

1.            ¿Qué es la fauna silvestre?

La fauna terrestre que vive en vida libre

0

1

15

16

 

La fauna terrestre y acuática que vive en vida libre

12

12

2

26

 

La fauna que vive en vida libre y domesticada

0

0

0

0

 

2.            ¿Porque es importante la fauna silvestre?

Valor intrínseco

7

9

6

22

 

Aprovechamiento

7

7

14

28

 

Ecológico

11

13

9

33

 

3.            ¿Considera que la sociedad debe invertir recursos económicos para conservar a la fauna silvestre? 

Si

10

13

11

34

 

No

2

0

6

8

 
 

4.            ¿Estaría dispuesto a pagar para conservar una especie?

Si

5

9

3

17

 

No

4

4

14

25

 

No sabe

3

0

0

3

 

5.            ¿Cree posible que el aprovechamiento de fauna silvestre pueda ser la base de desarrollo económico de una región?

Si

11

10

2

23

 

No

1

3

15

19

 
 

6.            ¿Considera importante a la fauna silvestre?

Si

12

13

12

37

 

No

0

0

5

5

 

 La inicial n se refiere al número de individuos encuestados por grupo.

 

La pregunta 1 (¿Qué es la fauna silvestre?) tuvo por finalidad evaluar el grado de conocimiento del tema por parte de los grupos encuestados. Por fauna silvestre, la totalidad de los encuestados reconoce a las especies de animales de vida libre. Los grupos I y II, caracterizados por elevado nivel de estudio en relación con el grupo III tienden a considerar a especies terrestres y acuáticas, en tanto que el grupo III se enfoca exclusivamente sobre las especies terrestres. Hay un conocimiento aceptable de los tres grupos sobre lo que es la fauna silvestre.

Sobre el contenido de la pregunta 2 (¿Porque es importante la fauna silvestre?), los grupos I y II consideran que el principal valor de la fauna silvestre es el ecológico, basados en argumentos que giran en torno a la conservación de especies en peligro y/o la importancia de la fauna para el funcionamiento de las comunidades y/o ecosistemas. El grupo III, en cambio, se inclina hacia el aprovechamiento económico (valor económico). Es de resaltar que, la mayor parte de los encuestados reconocen el valor ecológico de la fauna silvestre y que  todos los grupos reconocen, en mayor o menor grado tanto la importancia económica como el valor intrínseco de la fauna silvestre y que el segundo valor reconocido por los grupos I y II es el valor de aprovechamiento, en tanto que para el grupo III es el valor ecológico.

En cuanto a la pregunta 3 (¿Considera que la sociedad debe invertir recursos económicos para conservar a la fauna silvestre?), todos los grupos coinciden en que la sociedad debe invertir recursos para la conservación de la fauna silvestre, con lo cual se acepta de manera implícita el reconocimiento del  valor de opción de la fauna silvestre.

En la pregunta  4  (¿Estaría dispuesto a pagar para conservar una especie?), la mayoría de los encuestados no está dispuesto a pagar individualmente por la conservación de la fauna silvestre, existiendo un contraste entre los grupos I y II, quienes mayoritariamente sí están dispuestos a pagar por conservar una especie y el grupo III quienes en su mayoría no están dispuestos a pagar por conservar. Este grupo  más algunos de los individuos de los grupos I y II son quienes le dan la mayoría a una respuesta negativa.

En lo que concierne a la pregunta 5 (¿Cree posible que el aprovechamiento de fauna silvestre pueda ser la base de desarrollo económico de una región?), la mayoría de los encuestados creé que la fauna silvestre puede ser la principal fuente de desarrollo económico de una región, aunque existe un significativo contraste entre los grupos I y II, quienes responden positivamente a la pregunta y el grupo III quienes consideran que la fauna silvestre no puede ser la base del desarrollo económico local. En este caso, es el punto de vista de los grupos I y II el que se impone sobre el punto de vista del grupo restante.

La mayor parte de los encuestados tienden a responder positivamente a la pregunta 6 (¿Considera importante a la fauna silvestre?), independientemente del grupo al cual pertenecen. Los argumentos que ofrecen los encuestados obedecen tanto a cuestiones ecológicas y de aprovechamiento, siendo similares a las respuestas hacia la pregunta 2. Nuevamente se percibe que los grupos I y II, pese a inclinarse hacia el valor ecológico de la fauna, reconocen abiertamente la importancia de su aprovechamiento. Por otro lado, el grupo III, a pesar de inclinarse hacia una potencial importancia económica, también reconoce el valor ecológico de la fauna. 

Áreas Naturales Protegidas

La batería de preguntas  empleadas así como el número de las respuestas de los individuos  encuestados se indican en el Cuadro 2. Aquí se observa respuestas muy similares de los tres grupos a las preguntas realizadas, excepto en un caso.

En relación a la pregunta 1 (¿Sabe cuáles son los objetivos de un Área Natural Protegida?). La mayor parte de los individuos encuestados sabe los objetivos de las  Áreas Naturales Protegidas,  independientemente del grupo al que pertenezcan, de hecho el porcentaje de los individuos que desconocen los objetivos es bajo (16%).  

De igual forma, la mayoría  de los encuestados sabe lo que es un plan de manejo de un área natural protegida (pregunta 2 ¿Sabe cuáles son los objetivos de un Área Natural Protegida?), sin embargo, existe un contraste evidente entre los grupos I y II, quienes responden afirmativamente y el grupo III quienes en su mayoría desconoce la existencia de los planes de manejo.

En el caso de la pregunta 3 (¿Conoce o ha participado en el Plan de Manejo  del Área Natural Protegida presente en su estado y/o comunidad?), la mayoría de los encuestados, independientemente del grupo al que pertenecen, no ha participado o conoce el Plan de Manejo de las Áreas Naturales Protegidas presentes en su región (D. F. o Sierra Gorda de Guanajuato), de hecho el porcentaje de individuos que dice conocer o haber participado en ellos es bajo (19%). La mayor parte de los encuestados refiere querer participar en la elaboración de un plan de Manejo (pregunta 4 ¿Tiene interés de participar en la elaboración de un Plan de Manejo?), pero es de resaltar que un porcentaje elevado de los encuestados, particularmente de los grupos I y II no tiene dicho interés (43% de los encuestados).

Cuadro 2.  Preguntas y respuestas correspondientes al conocimiento  y percepción de las Áreas Naturales Protegidas (sección II).

PREGUNTAS

OPCIONES

GRUPO I ESTUDIANTES

(n=12)

GRUPO II PROFESIONISTAS

(n=13)

GRUPO III LIDERES SOCIALES

(n=17)

RESULTADOS TOTAL

(n= 42)

 

1. ¿Sabe cuáles son los objetivos de un Área Natural Protegida?

Si

8

13

14

35

 

No

4

0

3

7

 
 

2. ¿Sabe que es un plan de manejo de una ANP?

Si

8

11

5

24

 

No

4

2

12

18

 
 

3. ¿Conoce o ha participado en el Plan de Manejo  del Área Natural Protegida presente en su estado y/o comunidad? 

Si

0

4

4

8

 

No

12

9

13

34

 
 

4. ¿Tiene interés de participar en la elaboración de un Plan de Manejo?

Si

8

7

9

24

 

No

4

6

8

18

 
 

5. ¿Considera que un Área Natural Protegida  traería  beneficios económicos o sociales  a la región donde ha sido decretada?

Si

9

11

9

29

 

No

1

2

4

12

 

No lo sabe

2

0

3

5

 

6. ¿Considera que un Área Natural Protegida trae beneficios  al medio ambiente?

Si

12

13

16

41

 

No

0

0

1

1

 

No lo sabe

0

0

0

0

 

7.  ¿Está usted de acuerdo con la creación de Áreas Naturales Protegidas?

Si

10

13

9

32

 

No

2

0

8

10

 
 

8. ¿Para usted, son eficientes las Áreas Naturales Protegidas en la conservación del medio ambiente y el fomento del desarrollo sustentable?

Si

4

5

4

13

 

No

7

9

7

23

 

No lo sabe

2

0

6

8

 

La inicial n se refiere al número de individuos encuestados por grupo.

La mayor parte de los encuestados considera que las ANPs traen beneficios económicos o sociales a las regiones donde han sido decretadas (pregunta 5 ¿Considera que un Área Natural Protegida  traería  beneficios económicos o sociales  a la región donde ha sido decretada?), es de resaltar que en el grupo III, el número de personas que considera que las ANPs no traen beneficios económicos o sociales a sus comunidades y de personas que dicen desconocer si eso pasa, es ligeramente menor al de las personas que consideran que las ANP si traen beneficios económicos o sociales.  La gran mayoría de los encuestados cree que un ANP es benéfica para el medio ambiente (pregunta 6 ¿Considera que un Área Natural Protegida trae beneficios  al medio ambiente?). 

En cuanto a la pregunta 7 (¿Está usted de acuerdo con la creación de Áreas Naturales Protegidas?). La mayor parte de los encuestados apoyan la creación de ANP, cuyo respaldo en los grupos I y II es superior al 80%.  En cambio, en el grupo III, las opiniones se encuentran muy divididas, siendo importante señalar que casi el 50% de las personas pertenecientes a este grupo no está de acuerdo. Por lo que respecta a la pregunta 8 (¿Para usted, son eficientes las Áreas Naturales Protegidas en la conservación del medio ambiente y el fomento del desarrollo sustentable?), la mayoría de las personas encuestadas (55%) considera que las ANP no son eficientes en la conservación del medio ambiente y el fomento del desarrollo sustentable.

 

Unidades de Manejo de Vida Silvestre

La batería de preguntas  empleadas así como el número de las respuestas de los individuos  encuestados se indican en el  Cuadro 3. Las respuestas ofrecidas por cada grupo son variadas, destacando el hecho de que el grupo III tiende a desconocer los contenidos de las preguntas y que los grupos I y II tienen a mantener posturas similares, excepto en dos preguntas.

Cuadro 3.  Preguntas y respuestas correspondientes al conocimiento  y percepción de las Unidades de Manejo de Vida Silvestre (sección III).

PREGUNTAS

OPCIONES

GRUPO I ESTUDIANTES

(n=12)

GRUPO II PROFESIONISTAS

(n=13)

GRUPO III LIDERES SOCIALES

(n=17)

RESULTADOS TOTAL

(n= 42)

 

1. ¿Sabe cuáles son los objetivos de una Unidad de Manejo de Vida Silvestre?

Si

5

8

2

15

 

No

7

5

15

27

 
 

2. ¿Sabe que es el Plan de Manejo de una Unidad de Manejo de Vida Silvestre?

Si

5

5

2

12

 

No

7

8

15

30

 
 

 3. ¿Considera que una Unidad de Manejo de Vida Silvestre   traería  beneficios económicos o sociales  a su estado y/o comunidad?

 

 

Si

6

11

2

19

 

No

2

2

0

4

 

No lo sabe

4

0

15

19

 

4. ¿Considera que una Unidad de Manejo de Vida Silvestre trae beneficios  al medio ambiente?

Si

9

10

2

21

 

No

1

2

0

3

 

No lo sabe

1

1

15

17

 

5. ¿Está usted de acuerdo con la creación de Unidades de Manejo de Vida Silvestre en su estado o localidad o sitio de interés?

Si

7

12

2

21

 

No

1

0

0

1

 

No lo sabe

4

1

15

20

 

6. ¿Para usted, son eficientes las Unidades de Manejo de Vida Silvestre en la conservación del medio ambiente y el fomento del desarrollo sustentable?

Si

5

6

2

13

 

No

3

6

0

9

 

No lo sabe

4

1

15

20

 

La inicial n se refiere al número de individuos encuestados por grupo.

 

La mayoría de los encuestados desconoce los objetivos de las Unidades de Manejo de Vida Silvestre (pregunta  ¿Sabe cuáles son los objetivos de una Unidad de Manejo de Vida Silvestre?), especialmente los grupos I y III. El grupo II se distingue porque la mayoría de las personas pertenecientes al mismo conoce los objetivos de las UMAS (62%). El mayor porcentaje de individuos que desconoce los objetivos de las UMAS se concentra en el grupo III (89% del subtotal).

En lo que toca a la pregunta 2 (¿Sabe que es el Plan de Manejo de una Unidad de Manejo de Vida Silvestre?), la mayoría de personas encuestadas desconoce que es un Plan de Manejo de las UMA, independientemente del grupo al que pertenecen. Por otra parte, existe un empate entre las personas que consideran que las UMA traen beneficios económicos o sociales a nivel local o regional (pregunta 3 ¿Considera que una Unidad de Manejo de Vida Silvestre trae beneficios económicos o sociales  a nivel local o regional?) y las personas que no saben si en realidad esto sucede. El mayor porcentaje grupal de indecisos a esta pregunta se presenta en el grupo III (89% del subtotal encuestado).

En relación a la pregunta 4 (¿Considera que una Unidad de Manejo de Vida Silvestre trae beneficios  al medio ambiente?) la mayoría de las personas piensa que las UMAS benefician al medio ambiente, sobre todo los grupos I y II, quienes además se muestran muy convencidos, no sucede igual con el grupo III quien en su mayoría desconoce si trae o no beneficios al ambiente.

Por lo que respecta a la pregunta 5 (¿Está usted de acuerdo con la creación de Unidades de Manejo de Vida Silvestre en su estado o localidad o sitio de interés?), las dos opiniones más generalizadas son que sí están de acuerdo (50%) o que no saben responder a la pregunta (48%), cabe resaltar que nuevamente el grupo III tiende a comportarse de manera diferente a los dos grupos restantes, pues es el grupo donde se concentra el mayor número de personas que no saben opinar al respecto.

Finalmente, en lo referente a  la pregunta 6 (¿Para usted, son eficientes las Unidades de Manejo de Vida Silvestre en la conservación del medio ambiente y el fomento del desarrollo sustentable?), casi la mitad de los encuestados no lo sabe (48%), siendo la respuesta mayoritaria, especialmente en el grupo III. En lo que respecta al grupo I, la opinión más generalizada es que las UMAs son eficientes, en el grupo II, las opiniones se encuentran divididas y empatadas entre quienes piensan que son eficientes y quienes consideran que son ineficientes.

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

Como ha sido mencionado con anterioridad, las Áreas Naturales Protegidas y las Unidades de Manejo de Vida Silvestre se perfilan como los principales instrumentos jurídicos, en materia de conservación y aprovechamiento de la vida silvestre, contenidos en la legislación mexicana. La percepción actual sobre su funcionamiento es reflejo de su eficiencia y seguramente influye en la aceptación  de ambas estrategias.

 Existe una realidad social que no puede ni debe ignorarse en la implementación de estrategias de protección y aprovechamiento de la vida silvestre y que básicamente se refiere al hecho de que la calidad de vida es mala y que existe condiciones de pobreza y desigualdad social en las regiones rurales donde existen, o pueden existir,  Áreas Naturales Protegidas y Unidades de Manejo de Vida Silvestre. Los resultados obtenidos en este estudio reflejan claramente esta situación. Un hecho fundamental es que, la percepción de los distintos sectores de la sociedad sobre la vida silvestre refleja la valoración e importancia que para dichos sectores tiene la flora y fauna. Al respecto, es justo señalar que, entre diferentes sectores sociales existen percepciones distintas, las cuales pueden ser incluso antagónicas.

Valor de la fauna silvestre   

Los resultados obtenidos en esta sección indican que, independientemente del nivel de educación y ocupación profesional, todos los individuos entrevistados  tienen un nivel de conocimiento bastante satisfactorio de lo que es la fauna silvestre. Sin embargo, curiosamente, es dentro del grupo III, que tiene la menor preparación académica, donde se reconoce a la fauna silvestre en los términos  legales contenidos en la legislación mexicana. Ello probablemente sea debido a que los integrantes de dicho grupo tienen más contacto con el recurso fauna silvestre en sus comunidades.

Un aspecto sobresaliente es que, independientemente del nivel de estudios, todos los grupos reconocen la importancia ecológica de la fauna silvestre, incluso cuando se antepone el valor económico. Aparentemente, los grupos en estudio son conscientes de la precaria situación ambiental actual y que, más allá del aprovechamiento que  pueda hacerse sobre las especies de fauna, ellas tienen un valor ecológico el cual se encuentra por encima del valor económico. No obstante,  existe una fuerte tendencia a buscar el aprovechamiento de la fauna silvestre por parte de varios miembros de los tres grupos, especialmente en el grupo III, cuyos integrantes en promedio, tiene un bajo nivel socioeconómico y mayores necesidades que satisfacer. Los partidarios del valor económico de la fauna silvestre se distinguen en este estudio por adoptar posturas menos favorables hacia las Áreas Naturales Protegidas.

La existencia de una conciencia ecológica generalizada se refleja en la postura que tienen todos los grupos sobre la necesidad de invertir recursos económicos para la conservación de la fauna silvestre. La opinión extendida en los tres grupos es que la sociedad tiene que pagar para proteger a la fauna silvestre, identificando al gobierno como la instancia responsable de invertir en la conservación. El contraste entre la disposición individual a pagar para conservar la fauna tiene una explicación meramente socioeconómica y no es producto del grado de educación ni de la falta de conciencia ecológica. De acuerdo con las respuestas ofrecidas por los sectores que están en contra de pagar para conservar,  los recursos económicos disponibles deben ser empleados para satisfacer necesidades básicas de las comunidades rurales, como alimentación, salud, infraestructura, generación de empleos, entre otros. Para este sector, la fauna silvestre tiene una prioridad menor.

El grupo III tiene una visión antagónica sobre la importancia económica de la fauna silvestre en el desarrollo de una región, con relación a los grupos I y II. Esto es significativo, puesto que sus integrantes tienen un mayor contacto con el recurso y que, cuando se establece una ANP, ellos son  directamente afectados por las restricciones sobre el uso de los recursos naturales. Es de esperarse que dicho grupo reciba con suspicacia y recelo cualquier propuesta proveniente de los grupos I y II, basada en la visión generalizada en estos últimos, de que el aprovechamiento de la vida silvestre es un detonador económico que puede resolver sus necesidades económicas (los cuales se encuentran a favor de las ANPs y UMAs). Las expectativas sociales de las ANPs y las UMAs  no son aceptadas por el grupo III, por tanto, existe un alto rechazo hacia la creación de áreas naturales protegidas por parte del mismo. 

Es muy importante señalar que el manejo de fauna silvestre se considera una actividad económica complementaria al resto de actividades económicas de una región y que los grupos I y II  ignoran este hecho. Existe una notoria desinformación entre los integrantes de ambos grupos, producto quizá de la falta de contacto con la realidad socioeconómica del país. El grupo  III, a pesar de exhibir un menor grado de educación, tiene una visión más realista de la importancia económica de la fauna silvestre.     

Dentro del grupo III se percibe una franca contradicción, ya que sus  miembros se inclinan por reconocer más el valor económico de la fauna silvestre al tiempo que consideran que la fauna silvestre no puede ser la base del desarrollo de sus economías locales, una situación similar se percibe en algunos integrantes de los grupos I y II. Se esperaría que las Unidades de Manejo de Fauna Silvestre tuviesen un elevado grado de aceptación por parte de estos  grupos o individuos, sin embargo,  no ocurre así.

Áreas Naturales Protegidas

Este trabajo indica que los sectores sociales bajo estudio  se encuentran bien informados respecto de los objetivos de las Áreas Naturales Protegidas y que, de hecho, son conscientes de la necesidad actual de establecer las ANPs. La percepción favorable de todos los grupos respecto del valor ecológico de la fauna silvestre facilita que los sectores sociales bajo estudio  consideren que las ANPs traen beneficios al medio ambiente.

El marco operativo de las ANPs es francamente cuestionable,  ya que el sector social más directamente involucrado con ellas desconoce los objetivos y/o utilidad del Plan de Manejo y sienten que se les excluye del proceso de toma de decisiones que involucra un ANP, esta es la principal razón, por la que el grupo III tiene una marcada percepción negativa de los beneficios sociales y económicos de las  ANPs, aunada a la propia valoración que hacen del recurso fauna silvestre y que, en dicho grupo se concentre el mayor rechazo a la creación de nuevas ANPs. 

 Por otro lado, los sectores que en teoría podrían efectuar aportaciones significativas al Plan de Manejo (grupo I y II) participan muy poco en la elaboración de los  planes de manejo, percibiéndose una marcada falta de interés en participar de parte de un significativo porcentaje de individuos de estos grupos. Por otro lado, es notoria la postura antagónica de ambos grupos respecto del grupo III, en lo que respecta a los beneficios sociales y económicos de las ANPs, esto puede deberse a la falta de contacto con el recurso fauna  y con la realidad económica de las zonas rurales por parte de los grupos I y II.  Es de esperarse la existencia de conflictos ideológicos entre los grupos I y II con respecto al grupo III, en lo referente a la parte social de las ANPs.

La opinión generalizada en los tres grupos estudiados es que las ANPs no son eficientes en cuanto a su funcionamiento. A juzgar por los resultados aquí obtenidos, esto es producto de las deficiencias en el marco operativo de las ANPs, especialmente en cuanto a la implementación del Plan de Manejo. El grupo III tiene una perspectiva negativa de las ANPs básicamente porque siente que sus necesidades primordiales no son tomadas en cuenta, pese a que ellos reconocen los beneficios que tienen las ANPs hacia al medio ambiente y la importancia ecológica de las especies. Por otro lado, este grupo no cuenta con información respecto del contenido del Plan  de Manejo y por tanto, no participan en su elaboración ni sienten que sus necesidades son tomadas en cuenta. Los grupos I y II cuestionan el funcionamiento de las ANPs, pero en términos generales no se involucran demasiado en su operación, situación que no es benéfica para que dicho instrumento cumpla su cometido.

Se concluye  que, para mejorar la imagen pública de las ANPs, es preciso informar e incluir a los sectores sociales rurales en el proceso de creación de las mismas, especialmente en la elaboración y difusión del plan de manejo. Para ello, es preciso comprender la valoración que dicho sector tiene sobre la fauna silvestre y establecer puentes de comunicación con dicho sector.

Por otro lado, el sector académico (grupos I y II) tiene que ser más participativo en el proceso de creación de ANPs y debe entender que su visión y valoración de las ANP y el recurso fauna silvestre que protege, es diferente al del sector rural, siendo necesario establecer puentes de comunicación con este. Quizá de esta manera, el sector académico pueda tener una opinión más favorable sobre la eficacia de las ANPs.

Unidades de Manejo de Vida Silvestre

Las Unidades de Manejo de Vida Silvestre tienen el potencial de convertirse en una actividad alterna de desarrollo productivo en el sector rural, basadas en el binomio conservación-aprovechamiento de los recursos naturales. Dada las evidentes necesidades económicas del sector rural, se esperaría que las UMAs tuviesen una elevada aceptación por parte de todos los grupos, particularmente el  grupo III. Desafortunadamente, los resultados indican que hay un desconocimiento generalizado (grupos I y III) sobre los objetivos de las UMAs, particularmente en el sector rural, así como de los objetivos de su plan de manejo. Esto puede deberse a una mala difusión de este instrumento por parte de las autoridades y, en el caso del grupo I, a una mala formación académica.

En este estudio queda de manifiesto que varios de integrantes de los grupos bajo estudio fueron incapaces de formar su propio criterio sobre la utilidad social de las UMAs, debido a carecen de la información mínima necesaria. Esto es particularmente preocupante en el caso de grupo III, el cuál supuestamente tendría que ser el más interesado en el tema. Aunque los grupos I y II se caracterizan por tener un criterio más definido (generalmente a favor), se detecto que frecuentemente los integrantes de estos, a pesar de reconocer los beneficios teóricos de las UMAs como actividad productiva compatible con el desarrollo sustentable y los objetivos de las ANPs, tienen desconfianza hacia estas por los malos manejos que los que son objeto las UMAs. Pese a ello, estos grupos apoyan su creación, lo cual puede explicarse por el atractivo teórico en relación al empleo de los recursos naturales.

La percepción sobre la eficiencia de las UMAs refleja también el grado de conocimiento del tema por parte de los grupos encuestados, particularmente del grupo III. Este último grupo, al no tener información es incapaz de emitir opinión. Al menos en este caso, las UMAs, no están cumpliendo su cometido social. En el caso de los grupos I y II, la opinión negativa se debe básicamente a los malos manejos de los que se sabe, son objeto algunas UMAs. Uno de estos argumentos es la falta de preparación de quienes las implemente, pero cabría hacer la reflexión de que esto puede ser el resultado de una mala formación académica de los técnicos responsables de su manejo, como queda evidenciado en este estudio.

La percepción sobre la utilidad de las UMAs, no depende únicamente de que exista difusión de la información sobre los objetivos de estas. Como se indico previamente, el sector rural (grupo III), pese a inclinarse por el valor económico de la fauna silvestre, generalmente consideran, en base a su experiencia que su aprovechamiento no puede ser la principal actividad económica de su región, un punto de vista que no  es compartido por el sector académico (grupos I y II), quienes tienen una visión diferente del tema. Una adecuada difusión de los objetivos de las UMAs, requiere que el sector académico modifique sus percepciones y las adecue a la realidad de las Unidades de Manejo de Vida Silvestre y a las expectativas del sector rural.     

A manera de conclusión final del trabajo, las ANP y las UMAs gozan de una mala reputación (similar a la que la sociedad tiene de la policía o la seguridad pública), producto de deficiencias operativas claramente identificadas en el caso de las ANPs y la desinformación en el caso de las UMAs. La aceptación de ambos instrumentos depende del valor que los sectores sociales le confieren a la vida silvestre y de las demandas sociales existentes. El  sector rural reconoce claramente el valor ecológico de la fauna silvestre y los beneficios al medio ambiente de las ANPs, pero estos tienen una prioridad menor en relación con sus demandas sociales. Las ANPs, al menos en este caso, han cometido un error al no tomar en cuenta dichas necesidades. Las UMAs, por el momento, no son una alternativa real en este caso de estudio, para fomentar el desarrollo económico local, debido al amplio desconocimiento sobre sus objetivos y esquema operativo. Se requiere que el sector académico participe más activamente en la creación de ANP y que se informe mejor respecto de los objetivos y operación de las UMAs. Finalmente, dicho sector debe considerar más las expectativas del sector rural y los valores que este tiene sobre la conservación y aprovechamiento de fauna silvestre.

LITERATURA CONSULTADA.

Chardonnet, Ph., B. des Clers, J. Fischer, R. Gerhold, F. Jori y F. Lamarque. 2002. The value of wildlife. Rev. sci. tech. Off. In T. Epiz., 21(1): 15-51.

Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas. 2008. In http://www.conanp.gob.mx/. Tuesday, November 25, 2008.

Dirección General de Vida Silvestre. 2008. In http://www.semarnat.gob.mx/gestionambiental/vidasilvestre/Pages/default.aspx. Tuesday, November 25, 2008.

Instituto Nacional de Ecología. Programa de conservación de la vida silvestre y diversificación productiva en el sector rural 199-2000. Instituto Nacional de Ecología-Dirección General de Vida Silvestre.

Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente. Publicada en el Diario Oficial de la Federación, el 28 de enero de 1998. Ultima modificación publicada el 5 de julio de 2007.

Ley General de Vida Silvestre. Publicada en el Diario Oficial de la Federación, el 3 de julio de 2000.

Ojasti J., y F. Dallmeier (editor). 2000. Manejo de Fauna Silvestre Neotropical. SI/MAB. Series # 5. Smithsonian Institution/MAB Biodiversity Program, Washington D.C, ISBN # 1-893912-06-X.

 

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